La conferencia Episcopal ha anunciado este mediodía este nombramiento del obispo de Huesca y Jaca, D. Jesús Sanz Montes. Han pasado casi 6 años desde que la Santa Sede le nombrara obispo de las diócesis altoaragonesas. Se convertía a sus 48 años en uno de los tres obispos más jóvenes de España. Como arzobispo de Oviedo va a sustituir a Carlos Osoro, destinado a Valencia.
A las doce del mediodía se hacía público este nombramiento. Sanz Montes deja estas dos diócesis oscenses para dedicarse, como arzobispo de Oviedo, con casi un millón de habitantes. El 23 de octubre 2003, la Santa Sede hacía público que el Papa Juan Pablo II nombraba Obispo de la diócesis de Huesca y de Jaca a fray Jesús Sanz Montes, fraile franciscano. Se convertía a sus 48 años en uno de los tres obispos más jóvenes de España. La diócesis de Huesca estaba vacante desde el 24 de agosto de 2001, tras la renuncia por las razones de edad y de salud de Monseñor Javier Osés Flamarique, quien falleció dos meses después. La diócesis de Jaca vivía en ese momento la misma situación por el fallecimiento de José Mª Conget.
Sanz Montes recibía la ordenación episcopal el 14 de diciembre de 2003 en la catedral de Huesca. Hasta este nombramiento, el Obispo de Barbastro-Monzón, Monseñor Juan José Omella actuó como Administrador Apostólico de ambas sedes. En muchas ocasiones han sido constantes los rumores que le llevaban a otras diócesis como la de Alcalá de Henares o el arzobispado de Zaragoza. Finalmente ha sido nombrado arzobispo de Oviedo y sustituye a Carlos Osoro, destinado a Valencia. Sanz Montes deja estas dos diócesis oscenses para dedicarse, como arzobispo de Oviedo, a casi un millón de habitantes. La presencia y opinión del obispo durante estos años en diferentes temas de actualidad ha sido constante.
El apoyo a la familia y en contra de la ley del aborto, la asignatura de educación para la ciudadanía o incluso los bienes religiosos han sido algunos de los asuntos a los que don Jesús Sanz ha mostrado su apoyo. Sin embargo ha sabido mantener una relación fluida con las instituciones. Hace unos meses, iniciaba los trámites, a través de una serie de contactos, para reclamar los bines de Peralta y Berbegal, que permanecen en depósito en Lérida. San Montes se despedía de Jaca y Huesca y saludaba a Oviedo: “Tengo en el alma el adiós de esas primeras diócesis que el Señor me ha confiado en su Iglesia: Huesca y Jaca. De otras montañas vengo, y como siempre les dije a ellos, ahora a vosotros os digo que le pido al Señor que me dé entrañas de padre sin dejar de ser hijo, que sea vuestro maestro sabiéndome siempre discípulo, que acierte a gobernar como se aprende mirando al Pastor Bueno, y que os reparta su palabra y sus sacramentos colocándome yo como el primer mendigo en la fila de ese encuentro”.