Bioingeniería, nanomedicina o energías renovables. Son algunas de las apuestas con las que la Universidad de Zaragoza aspira a alzarse como campus de Excelencia Internacional. Una catalogación de la que el año pasado nos quedamos fuera y que supone, en la práctica, más subvenciones del Gobierno central. El Consejo de Gobierno de la institución académica aprobó ayer también la concesión del doctorado Honoris Causa al cantautor Jose Antonio Labordeta.
El Consejo de Gobierno de la Institución aprobó ayer por la tarde el proyecto para conseguir la catalogación de campus de Excelencia Internacional. Un proyecto basado en tres líneas. La primera Bioingenieria, sobre materiales y tecnologías de la calidad de vida, y engloba tecnología para la salud; y energía y medio ambiente. La segunda Nanomedicina se basa en la agroalimentación y la nutrición; y la tercera, Energías renovables, en memoria, patrimonio e identidades. El rector de la Universidad de Zaragoza, Manuel López, asegura que han aprendido del fracaso anterior y asegura que esta nueva apuesta supone una especialización hasta ahora inédita.
La Universidad ha decidido conceder la distinción de Doctor Honoris Causa a José Antonio Labordeta, distinción que se suma a otras que ha recibido el político, escritor y cantautor, como la Medalla al Mérito en el Trabajo. La decisión se ha adoptado prácticamente por unanimidad, con sólo un voto en blanco en el seno del Consejo de Gobierno de la Universidad. Algo habitual, según el rector, Manuel López. Asegura que este reconocimiento va más allá de los méritos académicos y se centra en su aportación social y cultural, como ha sucedido en otros Honoris Causa como Luis Buñuel o Carlos Saura. También han concedido este reconocimiento al investigador Frank Avignone, presidente del comité científico asesor del Laboratorio Subterráneo de Canfranc. También se aprobó en la reunión de ayer la reforma parcial de sus estatutos para adaptarlos a la Ley Orgánica de Universidades y al Espacio Europeo de Educación Superior.